miércoles, 11 de julio de 2012

La sombra de Thatcher

A working class hero is something to be
John Lennon

Cuando los mineros recorren las carreteras, las plazas y las calles de nuestro país, cuando muchos de ellos han permanecido encerrados en los pozos y tras muchos días de huelga del carbón, no puedo evitar que el fantasma de Margaret Thatcher asalte mis sueños. Desde el 5 de marzo de 1984 hasta el 3 de marzo de 1985, casi un año, la minería inglesa vivió un cruento conflicto (miles de detenidos, centenares de heridos, varios muertos) que acabó en una durísima derrota del movimiento sindical.


Más allá de concretos errores en la conducción del movimento huelguístico, la poderosa Dama de Hierro pudo socavar la resistencia de los trabajadores mineros contando con el apoyo, siquiera tácito, del laborismo y de los sindicatos oficialistas. La lección para nuestros días es evidente: la lucha minera es del conjunto de la clase trabajadora; si los derrotan a ellos, nos derrotan a todos, y eso lo sabe bien el Gobierno.

Por eso es imprescindible reaccionar ante esta agresión con la unidad de todos los sindicatos de clase y de las fuerzas políticas de la izquierda. Tras el ataque a la minería vienen muchos más golpes: EREs masivos en las Administraciones públicas, despidos como consecuencia de las nuevas medidas como la subida del IVA, pérdida de prestaciones por desempleo, etcétera, etcétera.

No se trata de un conflicto de unas federaciones mineras de los sindicatos. Es una agresión contra todos los trabajadores y trabajadoras, como lo fue antes la contrarreforma laboral. Que nadie se lamente después diciendo "como yo no era minero, no hice nada, y ahora es demasiado tarde". Cantemos con Joaquín Carbonell, "el carbón es todo negro y rojo mi corazón".


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